lun. Oct 14th, 2019

Ahora, el «efecto G20»: en Japón y rodeado de líderes de potencias mundiales, Macri buscará un relanzamiento de su imagen

El Presidente se apresta a otra ronda de conversaciones y firma de acuerdos. Pero, sobre todo, intentará sacar provecho político de su foto con los líderes

Por Juan Diego Wasilevsky

Tras el impacto positivo que generó el «efecto Pichetto» en la previa a las elecciones primarias, el Gobierno se encontró con un «oasis» que era impensado hace unos meses.

El dólar, por un lado, ha venido cerrando varias jornadas en baja. Algo similar ocurrió con el riesgo país, un indicador que refleja los niveles de confianza de los inversores internacionales sobre la economía.

En paralelo, si bien parte del viento de cola que se avecinaba todavía es una amenaza latente, la súbita –y también inesperada- recuperación del precio de la soja se constituyó en un argumento más que explica el clima de paz que se respira en el mercado.

Es cierto que nadie baja la guardia. Desde consultoras como Economía & Regiones, por ejemplo, alertan que la estabilidad del billete verde es solo una cuestión temporal y que hay crecientes riesgos de que «salte otra vez» en la medida en que la fórmula de Alberto y Cristina Fernández marquen diferencias amplias en las PASO.

Sin embargo, en el macrismo se está planteando esta carrera hacia las PASO como un «relanzamiento» de la gestión. Y parte de ese nuevo impulso que Macri está dándole a su imagen -luego del golpe mediático que supuso la elección de Pichetto como candidato a vice-, tendrá continuidad en un escenario internacional y en numerosos «mano a mano» con los principales líderes mundiales.

Es cierto que la participación de Macri en la próxima cumbre del G20, a partir del 28 de junio en Osaka, Japón, es parte de la obligación protocolar que tiene por formar parte de la troika de países organizadores: la Argentina figura como el último anfitrión, Japón como el actual, mientras que Arabia Saudita será el próximo.

Pero no es solo una cuestión meramente protocolar. La nueva gira internacional del Presidente supone un gran despliegue porque, además de visitar Japón, también viajará a Malasia y hasta se evalúa la posibilidad –no confirmada aún- de un viaje relámpago con destino a Francia.

Y esta agenda internacional, cargada e intensa, también será una manera de hacer política hacia adentro: el mensaje que dará Macri desde el escenario del G20 -con fotos con los mandatarios incluídas- será una forma de ratificar el mejor clima financiero que se vive por estos días en el plano local.

Básicamente porque el despliegue que tendrá su gira a muy poco de las PASO, contrasta con lo que ocurría en abril. En ese entonces, en pleno estrés por la corrida cambiaria, Macri se había visto obligado a cancelar –como nunca antes le había sucedido- un viaje por Francia, Bélgica y Suiza.

Esta decisión no solo generó un fuerte malestar diplomático con esos países. También hizo evidente en ese momento la gravedad de la crisis.

Ahora, el contexto es diferente: la imagen del Presidente se viene recuperando y la agenda política vuelve a imponerse tras los cimbronazos que dejaron el salto del dólar y el recalentamiento de la inflación.

Así lo refleja un relevamiento de Isonomías, que muestra que la brecha sobre la intención de voto entre Macri y Cristina Kirchner se achicó considerablemente y ahora el gap es de apenas dos puntos (34% y 36%, respectivamente).

«Esto es una continuidad.  Van cuatro años de una política consistente en todos los principales foros internacionales. Y su vinculación con los líderes de las potenciales es una decisión que le ha dado buenos resultados. Basta chequear el apoyo clave que logró de parte de Trump para destrabar el acuerdo con el FMI», apunta el consultor Marcelo Elizondo. 

En efecto: durante la crisis financiera, en 2018, el espaldarazo internacional se convirtió en una de las principales armas de Cambiemos.

Y en los momentos en que Macri necesitaba señales de apoyo contundentes, allí estuvieron el propio Trump y otros líderes europeos, que ayudaron a equilibrar la pérdida de confianza que estaba minando la imagen del Presidente en el plano local.

El hecho de que esta buena sintonía con los líderes de las potencias fue una fuerza importante para equilibrar el barco cuando las aguas se empezaban a poner turbulentas es una visión que comparte Fabián Calle, analista internacional de la Universidad Austral: «Sin el activismo del presidente de EE.UU., el paquete del FMI no hubiese llegado a los u$s57.000 millones. Ni siquiera hubiera superado los u$s24.000 millones, monto que no hubiese calmado los movimientos especulativos. Ese gap, el Gobierno se lo debe a la intervención de la Casa Blanca».

La canciller alemana, Angela Merkel, fue otra de las líderes de peso que, desde la platea internacional, ayudó a apuntalar al Gobierno en su cruzada por asegurarse los fondos necesarios para reforzar la confianza de inversores.

Y el corolario de esta estrategia se dio en el marco de la Cumbre del G20 en Buenos Aires, cuando un Macri con lágrimas en los ojos hablaba del éxito del «operativo seducción» hacia los principales mandatarios del planeta y la imagen, que recorrió el mundo, se convirtió en una postal que ayudó a levantar la moral entre las golpeadas filas de simpatizantes de Cambiemos.

Para Raúl Ochoa, experto en comercio internacional y uno de los integrantes del think tank de la última cumbre de los 20 que se hizo en Buenos Aires, este viaje a Japón es más estratégico que nunca: «Tras el apoyo que recibió desde el exterior, para Macri es importante seguir fortaleciendo lazos. Se tiene que mostrar como presidente en ejercicio de la Argentina, pero también, debe dar un mensaje de continuidad de las políticas. Y este foro va a ser importante para enviar ese mensaje».

Reuniones, negocios y dólares

Según fuentes oficiales, de no haber modificaciones de último minuto, el Jefe de Estado se embarcará el lunes en un viaje que lo llevará a Yakarta, capital de Indonesia. De allí partirá rumbo a Japón, donde se desarrollará la cumbre los días 28 y 29.

Todavía no se confirmó oficialmente, pero podría haber posibilidades de que Macrirealice una escala posterior en Francia, donde el objetivo principal sería darle impulso al acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.

El canciller Jorge Faurie sí ratificó que Macri ya tiene marcadas varias de las reuniones privadas con numerosos mandatarios, entre los que se encuentran Trump y su par chino, Xi Jinping, Shinzo Abe (Japón), Emmanuel Macron (Francia), Pedro Sánchez (España) y Mark Rutte (Holanda).

Entre los encuentros más importantes está el que mantendrá con el líder del gigante asiático. Es que la agenda oficial estipula que unos días antes del G20 el jefe de Gabinete, Marcos Peña, estaría viajando a Beijing para terminar de concluir las negociaciones que permitirán avanzar con un préstamo por u$s7.900 millones por parte de esa nación para financiar la construcción de la cuarta central nuclear, esta vez con tecnología china.

Un detalle: la negociación para avanzar con este proyecto la inició Cristina Kirchner durante su última gestión. La diferencia es que la valuación de la obra, en aquel entonces, era de unos u$s9.000 millones, es decir, más de u$s1.000 millones por encima del valor actual.

En el caso de la cumbre con Trump, todavía no trascendió la agenda, pero se rumorea que la crisis de Venezuela ocupará un lugar central. Además, la cuestión seguridad y terrorismo seguramente sea otro de los temas que se traten en la agenda, dado que Mike Pompeo, secretario de Estado del jefe de la Casa Blanca, vendrá a la Argentina en el marco de una cumbre que se realizará a mediados de julio.

Y, por supuesto, la reelección de Macri será «el» tema de la reunión, luego de los continuos espaldarazos que recibió por parte de Trump.

«Los problemas que enfrenta el Gobierno en el plano interno son preponderantes y están por sobre su agenda internacional. Pero la realidad es que Macri, si apuesta a una continuidad, sabe que debe seguir teniendo asegurados los buenos vínculos con los países más poderosos», plantea Ochoa.

Para el experto, la influencia directa de Trump ante el FMI y el apoyo financiero de China son gestos que podrían tener que repetirse en el caso de darse una segunda gestión.

Elizondo coincide: «La Argentina buscó convertirse en un mercado confiable y esto le permitió recibir financiamiento cuando se cerraron los mercados. En esto tuvo muchísimo que ver la buena relación de Macri con los líderes mundiales y también tendrá un peso importante en caso de darse un segundo mandato».

Si bien no ocupa la primera plana de los medios, la realidad es que la disponibilidad de dólares constantes y sonantes sigue siendo un problema acuciante: desde Ecolatina plantean que las reservas brutas rondan los u$s70.000 millones, pero las netas merodean los u$s20.000 millones.

«Son acotadas y necesarias para cancelar la deuda pública en moneda extranjera, ante la imposibilidad de acceder a los mercados de crédito», advierten desde la consultora.

En tanto, desde Economía & Regiones alertan que «el dólar volverá a saltar», en parte porque la falta de credibilidad daría lugar a una caída de la demanda de dinero que generaría una instantánea sobreoferta de pesos.

La consultora de Diego Giacomini desconfía del alcance del «efecto Pichetto». Bajo su óptica, el candidato a vice de Macri «no es un superhéroe que todo lo puede y siempre vence». Por el contrario, plantean que un escenario probable es que la teoría económica «termine jugando un rol de súper villano».

Por eso, ante la chance de imponerse en los próximos comicios, el macrismo sabe que nunca está de más tener en la agenda de contactos el número de teléfono de los principales líderes mundiales. (iProfesional)