14 junio, 2024

Bisagra total


Por Marcial Biageti

No hace falta tener vocación de historiador para darse cuenta que se viven momentos cruciales en la provincia de Río Negro, de los que hacen historia,
de una singularidad llamativa como definiera uno de los principales protagonistas. Momentos de excesiva tensión, de plena incertidumbre, angustiosos por momentos según de quién se trate, jornadas sin retorno, en los que expectativas y logros de años se definen en un par de días. En las grandes crisis cuentan los minutos, todo es muy rápido o eterno según el lado del mostrador que toque.
No olvidamos nuestras promesas a nuestros seguidores. Prometimos compartir un Plan B ante el eventual fracaso de la estrategia central del gobierno de Río Negro en la búsqueda de un tercer mandato para Alberto Weretilneck. Esto no implica dar por terminado sin éxito el camino central inicial, es decir la habilitación de la candidatura por parte de la Corte Suprema cuya situación pasamos a describir.
Luego del pronunciamiento del Superior Tribunal de Justicia (STJ) que corrige el fallo del Tribunal Electoral la acción judicial se traslada a la Corte Suprema a la que se llega por dos vías. La del Frente Para la Victoria mediante un amparo judicial que se elige para evitar demoras y acelerar un fallo antes del domingo 7 de abril, y el recurso extraordinario mediante una queja que interpuso Cambiemos. La vía del amparo abría la puerta al argumento de la falta de los antecedentes de fondo para adentrarse en el análisis de la constitucionalidad que amerita la intervención de la Corte. En castellano, era factible su rechazo refugiándose en que se trataba de un tema de jurisdicción provincial, y quedaba vigente el fallo del STJ. La llegada del recurso de Cambiemos habilita la intervención de la Corte. Primera gran conclusión política es la respuesta a la pregunta de por qué siguió adelante Cambiemos luego de ingentes gestiones de Weretilneck que llegaron al mismo Macri y que el Presidente derivó en el Ministro Frigerio.
El escenario es el más temido por Juntos Somos Río Negro, cual es la nacionalización del tema Río Negro, que ahora ingresó al colectivo de La Rioja y la quita del impuesto a las ganancias de los jubilados, y lo que es peor, queda en el medio del conflicto del gobierno nacional con la Corte Suprema. Río Negro pasa a ser el eslabón más débil de este conjunto, y ya se sabe por donde se corta la cadena.
Este cuadro de situación es visualizado por Weretilneck que incorpora a su discurso la “proscripción” de su postulación, el “rompimiento de las bases de la democracia”, la “judicialización que impulsa el Frente para la Victoria” en una consciente toma de situación de la imprevisibilidad de lo que puede suceder, pero a su vez en la búsqueda de un rédito concreto cual es la victimización ante una eventual proscripción y sembrando las semillas de un incipiente clamor por representar los deseos que los rionegrinos sean los protagonistas de su destino y no queden sujetos a judicialización, denuncias y fallos extraños a la geografía provincial. Otra vez el castellano: preparando el terreno para un eventual Plan B, que siempre será una variante del esquema central: que el gobierno con su continuidad impida el advenimiento del Frente para la Victoria.
Pero para no quemar etapas en este análisis digamos que en la Corte no hay nada claro, y mucho menos definitivo como no sea la falta de consolidación de un camino que se pueda predecir. Carlos Rosenkratz quien reemplazó en la Presidencia de la Corte a Ricardo Lorenzeti votó en solitario en contra de la aceptación del amparo del Frente para la Victoria. En la consideración de la cuestión constitucional cuyo fallo que tiene fecha para el viernes 22, el ala “constitucionalista” de la Corte tendría una opinión (Maqueda-Rosati), insólitamente el citado Rosenkratz y Lorenzeti tendrían otra, y el quinto voto de Higthon de Nolasco se desconoce.
También se especula que el fallo de la semana próxima podría contemplar una suspensión de las elecciones, como sucediera años atrás con Santiago del Estero, con la salvedad que aquella vez el pronunciamiento se conoció con una antelación de dos días, que no sería el caso de Río Negro que estaría a más de dos semanas.
Semejante berenjenal político tiene a esta altura interesantes conclusiones. Como era de prever el gobierno se apropió del centro de la escena “por la positiva” y dejó al resto del arco político en los tribunales “por la negativa”. Desde el gobierno se percibe que una eventual “proscripción judicial” galvanizaría un apoyo electoral consolidado que le daría un campo de maniobra para estructurar el espacio para conservar el gobierno. Cobraría fuerza “el proyecto” y no los nombres, la victimización frente a la proscripción, la defensa de “lo nuestro” ante “lo ajeno”. Regresan, cabalgando ahora sobre esta especie de encuesta espontánea que arrojaron estos días de campaña, los nombres que alguna vez fueron alternativos a Weretilneck. Surgen con nitidez Pedro Pesatti, Arabela Carreras, Anibal Tortoriello. Los dos primeros tienen la virtud de la coherencia que implica amalgamar lo propio, el tercero abre la puerta a una ingienirería política más compleja porque implicaría a Cambiemos y de allí a “macrizarse” hay un solo paso. El Presidente tiene un rechazo que supera el setenta por ciento, un esquema que haría las delicias del discurso opositor de Martin Soria.
El cuadro remite a los que en la política de Estados Unidos definen como la “mayoría autosatisfecha” que son todos aquellos vastos sectores que se sienten cómodos con su situación en relación al gobierno, que se alejan de lo ideológico o partidario y priorizan un conjunto de intereses más particulares que colectivos. Esa mayoría es la que expresa un Río Negro en el que el aparato del estado es vehículo de ese conformismo. Es lo que permitió, bien usufructuado desde el poder la permanencia de siete períodos de un partido (UCR), y que hoy se refleja en la antinomia Gobernador Weretilneck con Martín Soria.
El tema lo abordó el candidato a legislador del FPV Pablo Barreno al afirmar que votar al gobierno es votar veintiocho años de radicalismo. Es una muy buena afirmación… para el gobierno. No advierte que descalifica las candidaturas de Mario Franco, Remo Costanzo, Sodero Nievas, Miguel Pichetto, Carlos Soria que sucesivamente fueron víctimas del rechazo electoral de los rionegrinos a las propuestas del peronismo que no lograron durante un tercio de siglo torcer la voluntad de esa “mayoría satisfecha” con los sucesivos gobiernos del radicalismo. Cuando esa lógica se rompió, y triunfó Carlos Soria, el propio peronismo se encargó de volcar estrepitosamente las ilusiones de sus votantes, primero con una tragedia y luego con una impericia que decantó en el actual proceso político. Ambas situaciones solo achacables al peronismo rionegrino obligan a mirar la desgracia en el propio espejo y no dejarse tentar por rencores no exentos de frustración e impotencia, que involucra a un par de generaciones. Con un dato más, incontrastable: todo sucedió durante veintidos años de gobiernos nacionales peronistas, lo que agigante la falta de idoneidad del peronismo y también la buena percepción de los rionegrinos.
Un hecho no menor, y para un debate de fondo, fue la afirmación del candidato Martín Soria sobre que se terminará con la “joda del fracking” en caso de acceder al gobierno. Le respondió el senador del Movimiento Popular Neuquino Guillermo Pereyra quien le endilgó su desconocimiento en la materia, ofreciendo ilustrarlo en el tema. Chicanas al margen es un tema que merece profundización y enlazado al futuro de estas tierras. Como dijera alguna vez el Ayatola Jomeini de Irán, el revolucionario más combativo es un conservador el día después de la revolución. Otras de las variables del popular teorema de Baglini, que remite a la visión desde la oposición o desde el gobierno según la distancia que se encuentre del poder quien emite el juicio.
Soria “odardiza” su campaña, olvidando el peronismo de Menem con la YPF de Estensoro, y Chevron con Cristina Kirchner que ponen los cimientos de la explotación de Vaca Muerta, segundo yacimiento del mundo, que se extiende en un treinta por ciento en territorio de Río Negro y es la causa de que las regalías se hayan triplicado en los últimos años y sean en gran medida la causa del financiamiento de la gobernabilidad de la provincia que se propone conducir. (www.marcialbiageti.com.ar – Facebook.com/MarcialBiageti – Twitter @marcialbiageti).