15 mayo, 2021

Clases: 6 de cada 10 familias dicen que la virtualidad aumenta el estrés en el hogar

Así lo indica un informe de la Facultad de Psicología de la UBA. La incertidumbre sobre la duración mostró estrés familiar entre los encuestados. Pero profesionales enfatizan en que se debe tener una visión global, por fuera de las polarizaciones y emplear las herramientas que nos dejó 2020. Un estudio indagó sobre la percepción de los padres respecto a la suspensión temporaria de clases presenciales.  Por Celina Abud

Un estudio del Observatorio de Psicología Social aplicada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) sobre la suspensión de las clases presenciales concluyó que 9 de cada 10 padres estiman que “las restricciones no van a durar sólo 15 días”, mientras que 6 de cada 10 consideran que el estrés familiar aumentará mucho o algo con la vuelta a la educación virtual.

La muestra, realizada sobre 1.266 mayores de 18 años de Capital Federal y Gran Buenos Aires y que fue realizada entre el 17 y el 19 de abril evidenció sentimientos contrarios sobre las medidas comunicadas por el presidente Alberto Fernández, “divididas en dos porciones casi igualitarias, lo que parece reflejar con cierta precisión los dos principales posicionamientos (a favor y en contra) que han surgido en la opinión pública”.

El estudio relaciona el posible aumento del estrés familiar a que 9 de cada 10 personas considera que es entre “poco y nada probable” que la suspensión se levante en 15 días, mientras que 6 de cada 10 considera que las medidas anunciadas durarán dos meses o más.

Por otra parte, el informe mostró también una “división equilibrada de percepciones” cuando se les solicitaba a los padres que reportaran qué sintieron sus hijos frente a las nuevas medidas. De hecho, “el 45% de las madres y padres señalan que sus hijos tomaron muy mal la suspensión de las clases presenciales, mientras que el 55% restante considera que no les afectó (36%) o lo tomaron muy bien (19%)”.

Consultada sobre las conclusiones del trabajo de la UBA, la psicoanalista clínica Josefina Finzi, especialista en vínculo temprano en bebés, niños y adolescentes y padres, quien no participó del estudio, opinó que “más que una opinión sobre suspensión de clases y derivados de sentimientos absolutos de desastre, surge la necesidad de una cuota de tranquilidad para pensar”.

“Así como el miedo y el enojo polariza las ideas y se produce mayor escepticismo en el futuro próximo y su consecuencia de descreimiento en las medidas institucionales, es importante la capacidad de plasticidad de nuestros pensamientos, sentimientos y confianza en la capacidad de esperar en la adversidad”, indicó Finzi, quien es miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

También enfatizó en que las familias que necesiten ayuda psicológica en tiempos inciertos, la recibirán. El rol del psicoanalista, en sus palabras es “acompañar las ansiedades de pérdidas absolutas con la cuota de cooperación e integración fundamental para alimentar sentimientos que fortalecen el psiquismo hacia la salud mental”.

Por su parte, la psicoanalista María Fernanda Rivas también miembro de la APA y especialista en niños y adolescentes indicó que “por supuesto que la escuela es un ámbito fundamental de socialización para los chicos, sobre todo en este contexto, en el que otro tipo de encuentros sociales están limitados, pero creo que es importante tener una mirada más macro contemplando lo que sucede en todo el mundo, no solo en nuestro país, cómo va avanzando la enfermedad”.

“Por fuera de cualquier opinión política”, Rivas, quien tampoco participó del estudio remarcó: “Es difícil predecir cuánto van a durar estas medidas, porque desde hace un año y medio vemos lo que sucede sobre la marcha. Lo que sí creo que podemos darnos cuenta es de que se ha instalado un clima de incertidumbre e inestabilidad en la sociedad y en las familias como parte de esta nueva normalidad, en una era en la que es difícil arriesgar pronósticos y establecer parámetros y medidas definitorias”.

¿Qué aprendimos del 2020?

El informe de la UBA indagó en la percepción de los padres sobre la combinación que se produjo en el 2020 de “pandemia, el confinamiento y la educación virtual”. Al respecto, el 64% señaló que “sus hijos están preocupados por las consecuencia de la pandemia sobre la salud de la familia, el 58% afirma que hubo un aumento de la ansiedad debido a la cuarentena, el 59% ha notado cambios negativos en el estado de ánimo de sus hijos y el 56% los ve más irritados”.

Asimismo, casi 1 de cada 2 padres considera que sus hijos han tenido problemas de aprendizaje como consecuencia de la suspensión de las clases presenciales y perciben a sus hijos preocupados por lo que está ocurriendo con los vínculos con sus pares.

En ese marco, Rivas indicó que “la ventaja entre comillas es que hoy los niños y adolescentes cuentan con algunas herramientas con las que el año pasado no contaban, ya que el encierro de 2020 y la falta de contacto presencial nos tomó a todos por sorpresa, sin defensa para afrontarlo”.

“Hoy los chicos tienen en su haber una experiencia anterior. Son medidas que saben que en algún momento van a cesar. Saben cuáles son los vínculos valiosos, como conservarlos. Y en la era de la tecnología se está repensando las categorías que tienen que ver con presencia, ausencia, estar cerca, estar lejos, estar con otros”, puntualizó.

“Si se vuelven a suspender las clases o si esto dura más de lo que debería durar, se debe trabajar en tratar de instalar la idea de que no va a ser exactamente lo mismo, no va a ser un año idéntico, si no poder tomarse de las pequeñas diferencias para tolerar mejor la frustración del no estar temporariamente en forma presencial con los pares. Por supuesto que se observa una alteración muy grande en las familias por volver a este sistema de clases por zoom, ya que no es fácil adaptarse. Pero reitero, contamos con un poquito más de ejercicio y herramientas para poder sostenerlo”, cerró la psicoanalista. (ámbito)