18 octubre, 2021

Conmoción por el asesinato de un estudiante de 17 años para robarle la bicicleta: hay tres detenidos

La víctima fue identificada como Lucas Iván Cancino, quien salía de su casa para ir a la escuela. El hecho quedó caratulado como «homicidio en ocasión de robo». Son tres los sospechosos de haber participado en el crimen, todos con antecedentes.


Un estudiante de 17 años fue asesinado de una puñalada en el pecho en un presunto intento de robo cuando se dirigía a la escuela a bordo de su bicicleta en la localidad bonaerense de Ezpeleta, partido de Quilmes, y por el crimen fueron detenidos tres sospechosos, informaron fuentes policiales y judiciales.

El episodio ocurrió este miércoles cerca de las 7.50 cuando el estudiante, identificado como Lucas Iván Cancino (17), salía de su casa ubicada de la calle Combate Naval de Quilmes, entre Lugones y Ascasubi, de ese distrito de la zona sur del conurbano, para dirigirse a la escuela y fue abordado aparentemente por al menos dos delincuentes.

La principal hipótesis del hecho es que Cancino fue atacado de una puñalada a la altura del tórax cuando quisieron robarle sus pertenencias, entre ellas la bicicleta, aunque luego los investigadores determinaron que no alcanzaron a sacarle nada.

De acuerdo a los primeros datos obtenidos en la escena del crimen, el estudiante sufrió una herida mortal en el tórax, pese a la cual alcanzó a regresar hasta la puerta de su casa, donde finalmente se desvaneció y falleció.


El joven alcanzó a llegar a la vivienda con la bicicleta, que no se la llegaron a robar y quedó tirada en la puerta del domicilio donde, según contaron vecinos, la víctima vivía con su madre, que en ese momento no estaba, y su abuela.

En tanto, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, confirmó la detención de tres sospechosos, aunque fuentes judiciales aclararon a Télam que por el momento la fiscal del caso, Karina Gallo, acusó a dos de ellos como presuntos coautores del crimen y que continuará investigando si el tercero tuvo algún grado de participación.

«Por lo que he hablado con un testigo, ni siquiera hubo una resistencia, fue casi como una intencionalidad de matar. Matar por matar», sostuvo el funcionario provincial durante una rueda de prensa realizada esta tarde en la comisaría 1ra. de Quilmes, donde añadió: «Soy padre y se me pone la piel de gallina de solo pensar en los padres de Lucas de la manera que han perdido un hijo, no hay ninguna explicación, ni justificación, ni nada que pueda reparar el daño».

«Por lo que he hablado con un testigo, ni siquiera hubo una resistencia, fue casi como una intencionalidad de matar. Matar por matar»Sergio Berni
Dardo, un vecino del Barrio Naval de Ezpeleta donde ocurrió el crimen, dijo a Télam que fue testigo de la secuencia final del hecho.

“Estaba saliendo de casa con mi nieta y vi que un chico salió corriendo y otro se iba con una bicicleta para el lado de la casa”, contó el testigo, quien agregó que el delincuente “no era muy alto” y explicó que vio cómo el adolescente llegó malherido a la puerta de su casa y allí “hizo un movimiento como si quisiera buscar unas llaves debajo de la reja, como si se le hubiera caído algo que quiso recuperar”.

“Creo que fue la abuela la que le abrió la puerta al chico, que lamentablemente murió casi en el acto”, agregó Dardo.


La causa quedó a cargo de la fiscal Gallo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 de Quilmes, quien se dirigió al lugar del hecho para coordinar las tareas investigativas, relató un vocero judicial.

El cuerpo de la víctima permaneció unas horas frente a su vivienda para el trabajo pericial de la Policía Científica, que luego de relevar la escena, lo trasladó a la morgue de Ezpeleta para la autopsia de rigor.

Los peritos realizaron una inspección exhaustiva en búsqueda del arma blanca empleada, dado que una testigo aseguró haber visto al asesino descartarla en su huida, pero no había sido localizada.

El hecho quedó caratulado como «homicidio en ocasión de robo” y en las próximas horas la fiscal indagará a los detenidos de entre 19 y 20 años por ese delito.

Tras el crimen, unas veinte personas, en su mayoría mujeres del barrio, que se acercaron a la seccional para exigir «seguridad», insultaron a los sospechosos que fueron trasladados con sus rostros cubiertos a la fiscalía.

Por su parte, desde el Municipio comunicaron que «se acompañó a la familia (de la víctima) desde un primer momento, colaborando en todos los aspectos que fueran necesarios, y junto al gobierno provincial pusieron a disposición de la Justicia todas las herramientas disponibles». (Telam)