19 julio, 2024

Devaluación abrupta, un contragolpe a la bronca

OPINIÓN. Columnista invitado (*) | Vale preguntarse si la convulsión económica no termina dotando de oxígeno a las pocas posibilidades del oficialismo de sostener el poder. Por Fernando Miodosky

Tras el triunfo de la “marcha de la bronca” expresada prioritariamente en los resultados que impusieron a Milei en las PASO, para sorpresa de unos cuantos, el gobierno apela a una significativa devaluación de la moneda. Requerimientos del Fondo frente a la escasez de reservas, es una de las justificaciones que se escuchó en algunos medios.

Más allá de las razones, a simple vista estas medidas económicas parecen ir en contra de un proceso de recuperación del oficialismo frente al siguiente desafío electoral. Algunos rápidamente podrían evaluarlo como una forma de “echar leña al fuego”.

Sorprendería pensar que una devaluación de esta magnitud del tipo de cambio oficial estuviera en los planes del día después de las elecciones. Igual, queda preguntarse si esto, en el fluir de los hechos, no logra dotar de oxígeno a las pocas posibilidades del oficialismo de sostener el poder.

Javier Milei y el voto bronca

La mayoría de los analistas políticos coincidió en definir el voto a Milei como una expresión de bronca, asqueo y vocación de cambio profundo. Figurativamente, los electores buscaban darle un “bife” a la política más allá de las consecuencias y el miedo a lo que pudiera pasar.

El “bife” sin duda fue recibido y la reciente crisis devaluatoria puede servir para mostrarle a los electores las consecuencias de su “osadía”.

A los ojos de muchos, la suba del dólar oficial, que en forma instantánea depreció abruptamente los ingresos de la gran mayoría de los argentinos, puede leerse como consecuencia inmediata del resultado de las elecciones Primarias.

Algunos pueden hacer rodar aún más sus temores y pensar que si esto pasa a consecuencia del resultado de las Primarias, algo igual o peor podría suceder después de las Generales si el resultado se convalidara.

Si fue producto de una política adrede del gobierno o se vio forzado a implementarla, poco importa. Lo cierto es que sirve de puntapié para movilizar y situar en el centro del escenario político a los sindicatos y las organizaciones sociales. Se profundiza la crisis social al mismo tiempo que se activa la “terciarización” de los reclamos al son de la actualización de ingresos.

En esa agitación, aumenta la convocatoria de múltiples sectores sociales que podrían encolumnarse inicialmente en contra del gobierno pero que luego, en la medida que se logren sus peticiones, podrían ir virando hasta alinearse con el oficialismo.

Más allá de que exista trazado intencional o de que sea producto de una configuración casual, lo cierto es que este panorama de crisis económica extrema podría servirle a Massa para lograr los pocos puntos que le faltan para llegar al balotaje siempre que Cambiemos sostenga su debilitamiento constante y sonante. Y ahí adentro, ya en el balotaje, considerando la radicalizada propuesta de Milei, quizás le quedaría a Massa un margen para resistir el embate.

Visto de esta manera, lejos de estar perdidos, los recientes resultados electorales y la tormenta cambiaria parecen mostrar un marco de convulsión para el gobierno pero que, a la larga, puede favorecer sus chances electorales. Dependerá de la capacidad de entendimiento de los electores en un marco de profunda tensión social.

(*) Fernando Miodosky es sociólogo y consultor.