14 junio, 2024

Hay 43 millones de personas con hambre en América Latina

Niñas en un comedor escolar en México. Los niños y niñas en América Latina y el Caribe están afectados por un doble problema nutricional, el del sobrepeso y la obesidad que avanzan en zonas urbanas, y el de desnutrición que persiste en áreas rurales y afecta en particular a comunidades afrodescendientes e indígenas. Imagen: Unicef México

SANTIAGO – En América Latina y el Caribe sufren hambre 43,2 millones de personas, 6,5 por ciento de su población, han señalado agencias de las Naciones Unidas en un informe conjunto divulgado este jueves 9.

“Cada vez nos alejamos más del cumplimiento de la Agenda 2030 y no logramos mejorar aún las cifras previas a la crisis desatada por la pandemia covid-19”, expresó Mario Lubetkin, subdirector general y representante regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

A pesar de que la nueva cifra representa una leve mejora de 0,5 puntos porcentuales respecto de la medición anterior, la prevalencia de hambre en la región todavía se encuentra 0,9 puntos por encima de los registros de 2019, previos a la pandemia.

Lejos queda, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible recogidos en la agenda 2030 de la ONU, el ODS2 (Hambre Cero), consistente en “asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones vulnerables, incluidos los lactantes, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año”.

En la región, además, el escenario es dispar entre sus subregiones. En América del Sur, el número de personas que padecen hambre se redujo en 3,5 millones entre 2021 y 2022, pero hay seis millones de personas subalimentadas adicionales en comparación con el escenario anterior a la covid.

“Nuestra región tiene desafíos persistentes como la desigualdad, la pobreza y el cambio climático, que han revertido al menos en 13 años el progreso en la lucha contra el hambre. Este escenario nos obliga a trabajar de manera conjunta y actuar cuanto antes”: Mario Lubetkin.

En Mesoamérica, 9,1 millones de personas padecieron hambre en 2022, lo que significa una prevalencia de 5,1 %, cifra que no da cuenta de alguna variación significativa respecto de la medición anterior.

El escenario es distinto en el Caribe, donde 7,2 millones de personas experimentaron hambre en 2022, con una prevalencia de 16,3 %. En comparación con 2021, este número aumentó en 700 000, y entre 2019 y 2022 el incremento fue de un millón de personas, siendo la prevalencia más alta la de Haití.

El informe “Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición 2023” fue producido por la FAO junto con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El informe da cuenta de que el año pasado 247,8 millones de personas en la región experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave, es decir, se vieron obligados a reducir la calidad o cantidad de la comida que consumieron, o incluso se quedaron sin comida, pasaron hambre y, en el casos extremos, días sin comer.

Esta cifra significa una disminución de 16,5 millones con respecto a 2021.

En América del Sur más de un tercio (36,4 %) de la población sufrió de inseguridad alimentaria moderada o grave. En Mesoamérica, la prevalencia alcanzó a 34,5 % en 2022, lo que representó a 1,3 millones de personas más que en 2021. Y en el Caribe 60,6 % de la población experimentó inseguridad alimentaria moderada o grave.

La prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave continúa afectando más a las mujeres que a los hombres. Aunque esa brecha se redujo en la región, todavía es la mayor del mundo, de 9,1 puntos porcentuales.

Rossana Polastri, directora regional del Fida, dijo que “en 2022 la inseguridad alimentaria moderada o grave en las zonas rurales fue 8,3 puntos porcentuales mayor que en las áreas urbanas. Son las poblaciones rurales quienes se están quedando atrás, y por eso debemos priorizarlas en los programas y políticas públicas”.

También se enfrenta América Latina y el Caribe, cada vez con más fuerza, al complejo problema de malnutrición, que abarca tanto la desnutrición -retraso del crecimiento, emaciación infantil y carencias de vitaminas y minerales- como el sobrepeso y la obesidad.

La región experimentó un aumento en la prevalencia del sobrepeso en niños y niñas menores de cinco años entre 2000 y 2022, y en la prevalencia de obesidad en adultos entre 2000 y 2016, superando en ambos casos el promedio mundial.

En el contexto de la pandemia, la prevalencia de sobrepeso en niños y niñas menores de cinco años aumentó ligeramente de 8,3 % a 8,6 % con un incremento mayor en Sudamérica (9,7 %) y menor en Mesoamérica (6,7 %) y en el Caribe (6,6 %).

“En los últimos 50 años, las tasas de sobrepeso y obesidad se triplicaron, afectando a 62,5 % de la población en la región”, observó Jarbas Barbosa, director de la OPS.

Sobrepeso y obesidad “son un creciente desafío, responsables de 2,8 millones de muertes por enfermedades no transmisibles en 2021 en América”, dijo Barbosa, y consideró “preocupante” la prevalencia regional de sobrepeso en niños, niñas y adolescentes, 33,6 % superior al promedio mundial.

“Son dos caras de la misma moneda y exigen abordarlas de forma integral. El sobrepeso infantil se ha incrementado de manera alarmante en las últimas dos décadas, y la desnutrición prevalece afectando mayormente a poblaciones indígenas, afrodescendientes y rurales”, dijo Garry Conille, director regional de Unicef.

Finalmente, el Panorama recoge que América Latina y el Caribe tiene el costo más alto de una dieta saludable en todo el mundo, y aumentó 5,3 % entre 2020 y 2021, lo que se puede explicar por los confinamientos, la inflación y las interrupciones en las cadenas mundiales de suministros.

El costo promedio de una dieta saludable a nivel mundial es de 3,66 dólares por persona al día. En América Latina y el Caribe alcanza a 4,08 dólares diarios. Le siguen Asia, con 3,90 dólares, África con 3,57, América del Norte y Europa con 3,22 dólares, y finalmente Oceanía, con 3,20.

“Nuestra región tiene desafíos persistentes como la desigualdad, la pobreza y el cambio climático, que han revertido al menos en 13 años el progreso en la lucha contra el hambre. Este escenario nos obliga a trabajar de manera conjunta y actuar cuanto antes”, concluyó Lubetkin.

A-E/HM (IPS)