21 enero, 2021

La virtualidad favoreció el crecimiento de la comunidad de literatura romántica

Con sus distintas variantes, la literatura romántica es uno de los géneros que más vende en la Argentina.

En los vivos de las autoras, el Festival Historias que enamoran y el ciclo Leamos Romántica se sumaron lectoras de todo el país y de distintos lugares del mundo. Las escritoras argentinas también pudieron estar presentes en charlas y encuentros en el exterior y la edición de títulos en papel, digital o audiolibros no se detiene. Por Eva Marabotto

Con la pandemia las librerías tuvieron que cerrar sus puertas un tiempo y recurrir a las entregas a domicilio. Algunas editoriales retrasaron sus planes de edición y las actividades culturales de promoción de lectura tuvieron que adoptar protocolos y atenerse a las distancias. Pero nada de eso afectó a la comunidad de autoras y lectoras de literatura romántica que aprovecharon el aislamiento para afianzar sus lazos y demostrar que el género goza de una salud óptima.

“Presiento que cuando todo esto pase la virtualidad quedará como una vía interesante para que mucha gente pueda asistir a las presentaciones de libros”, asegura Gloria Casañas, abogada y docente y autora de “En el huerto de las Mujercitas” y otros títulos del género.

Historias que enamoran

La autora que reflejó en su bestseller «La maestra de la laguna» la historia de las maestras estadounidenses convocadas por Domingo Faustino Sarmiento para mejorar la educación argentina y fue invitada a dar cursos de literatura del Conosur en la Framingham State University de Massachusetts, habla de que el aislamiento generó “una gran necesidad de contacto”. “Hubo un desborde de citas por internet a través de distintas plataformas, tanto de parte de las editoriales como de los grupos de lectura, que son muy activos siempre. En ese sentido, hasta podría decir que hubo más movimiento que antes, ya que la virtualidad acorta las distancias. Yo asistí a Ferias de Libros que quizá no hubiese podido conocer en persona, como la de Panamá, por dar un solo ejemplo”, ejemplifica la escritora.


Casañas participó este año junto a otras autoras del género de la tercera edición del festival Historias que enamoran que organiza la editorial Penguin Random House. A tono con las restricciones de circulación impuestas por el coronavirus en 2020 el evento se realizó a mediados de noviembre de modo on line y contó con la participación de los grandes nombres de la novela histórica romántica: Florencia Bonelli, Gloria V. Casañas, Gabriela Exilart, Cristina Bajo, Gabriela Margall, Graciela Ramos, entre otras. Así como el periodista Daniel Balmaceda, Fernanda Pérez, Mariana Guarinoni, María Border, Anabella Franco, Andrea Milano y las editoras Julieta Obedman y Florencia Cambariere que revelaron algunos secretos sobre la edición.

Si las ediciones anteriores tuvieron unas 600 inscriptas las participantes conectadas en 2020 multiplicaron varias veces esa cifra y aún hay gente que sigue disfrutando de las charlas ya que están disponibles en el canal de Youtube de la casa.

Pero la avidez de las lectoras no se acaba en un evento anual. “También destacamos un interés especial de lectura en ebook y audiolibro sobre todo en los últimos meses. Como notamos el interés por el audiolibro, “Historias que enamoran” también tiene su propio podcast. Los primeros episodios son de Florencia Bonelli, Gloria V. Casañas e Isabel Allende”, cuenta Soledad Di Luca, editora de Ediciones B de Penguin Random House.

Desde el sello editorial aseguran que si bien la fidelidad del público se evidenció durante la pandemia en la alta convocatoria de festivales y charlas on line se trata de un público que siempre fue fiel “Es un segmento muy consolidado y sus seguidoras son lectoras voraces, que conocen los catálogos y que con el tiempo fueron adoptando los distintos formatos que las editoriales ofrecen como es el caso de los ebooks y los audiolibros”, sintetiza.

Otro de los grandes puntos de encuentro que se dio en los meses de pandemia fue el ciclo Leamos Romántica, organizado por Zoom por la plataforma Leamos.com que estuvo a cargo de la periodista y escritora del género Magda Tagtachian, autora de “Alma armenia” y “Nomeolvides Armenuhi. La historia de mi abuela armenia”. “Lo armó Patricia Kolesnicov, a quien conocía de Clarín. Un día me llamó y me dijo “Vos conocés a las chicas” y me propuso hacer el ciclo. La amé. En Leamos Romántica entrevisté a las autoras más grandes del género y además les pedimos textos exclusivos para la plataforma Leamos.com y para sus suscriptores que pueden seguir viendo las charlas y leyendo los textos. Me permitió unir y seguir desplegando mis dos pasiones, la literatura y el periodismo. Pero además, dentro de la literatura, la romántica. No hay mejor tema que hablar de amor. Siempre”, cuenta Tagtachian, quien en el segundo semestre de 2021 sacará su próxima novela de amor localizada en Medio Oriente en Penguin Random House y vio su «Alma armenia» de Vera Romántica editada en toda América Latina y en marzo traducida al portugués para las lectoras de Brasil.

“Hace algunos años, no tanto, en las librerías los libros de romántica estaban escondidos, al fondo y había que revolver o preguntar para encontrarlos. Hoy están en la mesa de entrada. Súper bien expuestos. Y de hecho, Romántica es uno de los géneros que lidera las ventas, por no decir que realmente es el género que mueve las grandes editoriales”, argumenta Tagtachian. “Otro punto, hasta hace no tanto tiempo atrás, las que leían Romántica, forraban los libros porque les daba pudor que se viera lo que leían cuando viajaban en el colectivo, el tren, o el subte. Hoy se muestran esas portadas con orgullo”, agrega la autora.

“Creo que el interés siempre estuvo, sólo que las grandes editoriales no habían prestado suficiente atención a ese público lector, que se las arreglaba para leer lo que le gustaba de cualquier modo – coincide Casañas- Recuerdo haber rebuscado en rincones ocultos de las librerías de usados aquellos títulos que eran reliquias, o esperar con ansias a que llegara la traducción española de alguna autora inglesa a través de sellos extranjeros”.

“Ya no podemos hablar del boom de la novela romántica. El género está definitivamente instalado y conforma una masa de lectores considerable y fiel. La novela romántica llegó para quedarse; en definitiva, todos buscamos amor”, apunta Gabriela Exilart, otra de las máximas exponentes del género.

Gabriela Exilart, abogada, docente y autora romántica. Foto: Alé López.
Pero tanto la editora como las autoras coinciden en que el aislamiento potenció los encuentros en esa comunidad de lazos tan fuertes. “El género tiene un público muy fiel y participativo desde siempre pero las redes sociales favorecieron y reforzaron esta idea de tribu. Además del intercambio que se da en esos espacios virtuales también acercaron a las lectoras que luego generaron encuentros, eventos y grupos de lectura”, apunta Di Luca.

“Quizá el aislamiento ayudó a reforzar un lazo que ya existía. La comunicación entre lectores y escritores de novela romántica es directa, no hay intermediarios. Creo que algo que sí cambió fue el acceso a eventos. Como los eventos fueron virtuales, los lectores que quedaban al margen por una cuestión básica de distancia territorial, pudieron hacerlo de manera directa. En ese sentido, el mundo en general se achicó muchísimo”, agrega Gabriela Margall, otra de las adalides del género, quien en febrero de 2021 lanza uno de los títulos fuertes del año “La institutriz”.

Durante el aislamiento Margall no perdió el contacto con sus fans y organizó vivos de Instagram para hablar de Jane Austen o de su novela sobre los amores de Agatha Christie, pero también mantuvo el contacto en sus redes compartiendo con sus seguidoras las creaciones que realiza con su otra pasión, la costura: blusas con bordados y pasamanería y combinaciones de dos piezas con puntillas, que podrían estar en el ajuar de novia de cualquiera de sus protagonistas.

“Las románticas, tanto autoras como lectoras, somos mujeres apasionadas y se nota. Las mismas autoras, somos lectoras también. Y estos diálogos tan ricos también se dan entre las mismas autoras. Formamos como un club de amigas con mucha complicidad”, describe Tagtachian, quien, aunque habla en femenino coincide con sus colegas en aclarar que entre los fans del género hay montones de hombres que les “roban” las novelas a sus mujeres, hermanas o madres e incluso se animan a participar en alguno de los intercambios con las autoras . Es lo que Gabriela Exilart notó particularmente con su novela sobre el terremoto ocurrido en San Juan en 1944 (“Renacer de los escombros”), un tema que interpeló especialmente a sus lectores. (Télam)