4 agosto, 2021

Liliana Bodoc: “A la literatura no hay que ponerle cáscaras ni cerrojos. La ficción debe ser pura libertad”

Referente de la literatura fantástica en nuestro país, Liliana Bodoc recorrió una diversidad de géneros literarios. Autora de cuentos y novelas, como “Los días del venado”, “Los días de la sombra” y “El espejo africano”, entre otros, recordamos a la gran escritora y poeta argentina, en el día en que hubiese cumplido 63 años.

Liliana Chiavetta, conocida como Liliana Bodoc, nació en Santa Fe el 21 de julio de 1958. Desarrolló su carrera en Mendoza tras haber estudiado la Licenciatura en Literaturas Modernas en la Universidad de Cuyo, donde ejerció en diferentes colegios como docente de Literatura Española y Argentina. Ávida lectora de clásicos como Albert Camus, Ray Bradbury, Walt Whitman, Italo Calvino, pero también de escritores locales como Ema Wolf y Diana Bellessi, Bodoc es considerada una de las mejores representantes de la épica latinoamericana del siglo XXI. 

Inicios en la literatura

En 2000 publicó su primer libro, Los días del venado, novela con la que abre una trilogía de épica fantástica, La saga de los confines, un best seller inmediato que fue posible gracias a Antonio Santa Ana, quien era entonces editor de literatura infantil y juvenil de Norma. Esta obra recibió, entre otros, el premio White Ravens, que la consagró como una de las representantes de la épica latinoamericana del siglo XXI. La trilogía de épica fantástica compuesta por Los días del venado, Los días de la sombra y Los días del fuego, fue inspirada tras la lectura del británico Tolkien y del colombiano Celso Román. La Saga de los confines ha sido editada en otros idiomas, entre ellos, al alemán, francés, holandés, japonés, polaco, inglés e italiano. 

Literatura para los más jóvenes

Autora de más de veinte títulos, sus historias épicas y fantásticas de La saga de los confines y Tiempo de dragones tienen cientos de fans jóvenes y adultos. Ilustrado en 2003 por Luis Scafati para la Serie Roja de Alfaguara Juvenil, Diciembre Súper Álbum es una novela que cruza el lenguaje de la historieta para narrar una historia de búsquedas y un despertar amoroso.

A partir de 2016, cuando nació su nieto, se dedicó a la literatura infantil y juvenil para Editorial Norma, como Simi Tití mira el mundo (Colección Buenas Noches), ilustrado por Viviana Garofoli; La mejor luna (Colección Torre de Papel, serie Naranja), con ilustraciones de Eugenia Nobati; Reyes y pájaros (Torre de Papel, serie Amarilla); Presagio de carnaval (Colección Zona Libre). Todos ellos orientados a la primera infancia.

En 2004 llegaría Sucedió en colores, con ilustraciones de Pablo Bernasconi. En cada cuento, de modo poético y sutil se focaliza en un color. La mejor luna, un cuento sobre la amistad se publicó en 2007. Amigos por el viento, de 2008, es un libro compuesto por siete relatos narrados en tono poético que abordan temáticas para el público más adolescente como la pérdida, los conflictos con amigos en ese periodo, el enamoramiento pero también las amistades y la soledad. 

El mapa imposible, publicado en 2011, ilustrado por Poly Bernatene, es una novela que atraviesa los recuerdos de infancia y juventud de Lila, Diego y Julián, tres amigos que se configuran como un mapa en constante cambio frente a las etapas de la vida. 

En 2015, Bodoc presenta la serie Elementales, relatos ilustrados por Johanna Wilhem e inspirados por los cuatro elementos de la naturaleza: Silfos (aire), Ondinas (agua), Salamandras (fuego) y Nomos (tierra). Tiempo de dragones, la profecía imperfecta, enmarcado en la literatura juvenil, fue editado ese mismo año con ilustraciones del artista Ciruelo Cabral. Bodoc escribió además el guion para su versión cinematográfica a cargo de Pablo Helman.

Literatura adulta

Presagio de carnaval, de 2009, al igual que la que sería su última obra, Elisa, la rosa inesperada, están ambientadas en el carnaval andino, donde se ingresa a otro mundo y otra temporalidad en la que el cuerpo se involucra en rituales que dan lugar a la tragedia.

Encuentro en los confines, conversaciones con Liliana Bodoc, fue escrito por Damián Lopez y publicado por la Editorial de la Universidad de Cuyo en 2016. Publicó una obra fantástica para adultos, Memorias impuras. Su último libro fue Elisa, la rosa inesperada, de carácter realista, publicado en 2017. 

 «Abandono y regreso al género fantástico porque en él encuentro la disrupción y el extrañamiento necesarios para pensar el lenguaje literario», FILBA Internacional, 2016.

La autora realizó para Canal Encuentro los ciclos literarios Los confines de la palabra y Memorias de una maga, una serie de micro relatos audiovisuales. 

Imaginando a Bodoc

En septiembre de 2019 la Biblioteca del Congreso de la Nación presentó el trabajo de la Asociación de Dibujantes de Argentina (ADA) en el que se pudo realizar un recorrido de una muestra homenaje a la autora. Algunas de las ilustradoras destacadas de la exhibición fueron Pilar Centeno, Carolina Zambrano y Lorena Méndez.

El realizador Diego Ávalos presentó su largometraje documental titulado Liliana Bodoc La madre de los confines en el marco del ciclo de La Nave de los sueños de la Biblioteca Nacional en 2019.

«Loѕ relatoѕ ѕon el modo máѕ humano del tiempo y ѕolo narrando, de tarde en tarde, de boca en boca, noѕ hacemoѕ eternoѕ», Liliana Bodoc.

Reconocimientos

Durante su carrera, Bodoc recibió diferentes premios, entre ellos, Los días del venado obtuvo el premio de la Feria del libro de Buenos Aires y el White Ravens, de la International Youth Library, ambos en 2002. Al año siguiente, en 2003, recibió el Premio Calidoscopio de Venezuela. Obtuvo el premio Barco de Vapor, 2008, por su novela El espejo africano; el Premio Konex de Platino en la categoría de Literatura Juvenil en 2004 y 2014. Fue además distinguida con el título de Doctora Honoris Causa por la Universidad de Cuyo en mayo de 2016.

«Liliana Bodoc escribió un clásico. A veces, en la exaltación de su personalidad, se pierde de vista esta obviedad. La Saga de los Confines y sus tres partes, Los días del venado, Los días de la sombra y Los días del Fuego es un clásico latinoamericano a la altura de cualquier otro y que haya quedado casi exclusivamente del lado de la literatura juvenil es apenas una muestra de que sí existe un problema en cuanto a la valoración de los géneros que atraviesan las edades de los lectores. Como si hubiese un momento de la vida adecuado para la ciencia ficción, el fantasy y toda su familia genérica y ese momento llegara a su fin en un brumoso paso a la vida adulta donde la imaginación se guarda en el arcón de los recuerdos junto con cierto tipo de sensibilidad.

(…) Lo que Liliana Bodoc hace es apropiarse del género más blanco y más europeo de todos, el fantasy, y subvertirlo. Amaba a (JRR) Tolkien, a (Ursula) Le Guin. Entendía que para dejar de disfrutarlos como lectora y asumirlos como influencias de escritura debía tomar sus modelos y escribir una épica latinoamericana».

 Mariana Enríquez, Las tierras fértiles, suplemento Radar de Página/12, 11 de febrero de 2018.

Bodoc trabajó en el Plan Nacional de Lectura y en la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) sosteniendo su compromiso con la lectura y la difusión de la literatura.

“Cuando se abre el debate sobre si universalizar la literatura o regionalizarla, yo siempre digo que es necesario que los chicos tengan una literatura que hable como ellos, de sus lugares, de sus costumbres. Una literatura que los referencie. Pero así como es importante que exista una literatura “espejo” también debería, en la medida de lo posible y de los tiempos con los que se cuentan, que haya una literatura “ventana”, que les permite ver o pensar otras realidades. Desde mi punto de vista, entiendo que siempre hay que priorizar la literatura regional, los autores propios; pero a su vez, dejar el espacio al otro, a la diversidad. Al fin de cuentas la literatura también es eso, la aceptación de otros mundos posibles”.

Segundo encuentro de “Leer con todo” del Plan Nacional de Lectura, Ministerio de Educación de la Nación, 4 de febrero de 2015.

“Cuando digo magia ya existe; es un concepto tan viejo como el hombre. Y lo mágico tiene la función del horizonte, que se corre para ir más lejos. El relámpago fue algo mágico, hasta que el hombre lo entendió. Y siempre va a ver cosas que no podamos entender. De lo contrario, el mundo sería horrible”, Página/12, suplemento Las 12. Entrevista de Mariana Enríquez, 8 de octubre de 2004.

Antes de morir, a principios de 2018, Bodoc escribió un prólogo para el debut literario de una alumna de su taller, Eliana Madera. Liliana Bodoc falleció el 6 de febrero de 2018 en San Luis. 

Mario Méndez, escritor y docente marplatense, amigo de la autora:

«Hay muchas maneras de recordar a Liliana Bodoc. De homenajearla. Elijo centrarme en su dimensión de ciudadana comprometida: Liliana sostenía con hechos lo que decía en charlas, conferencias o entrevistas: que la literatura es, siempre, política.

Recuerdo claramente su charla de apertura de las XVII Jornadas de Jitanjáfora. A poco de empezar esa charla de apertura dijo:

“Creo que en las palabras suelen replicarse los mismos debates, tensiones y enfrentamientos que en las sociedades que las pronuncian. Política es una palabra donde esa pugna se hace evidente porque han proliferado quienes procuran reducir el concepto política a partidismo, ser persona política, a ser militante, afiliado, candidato… Pensar políticamente a pensar maquiavélicamente. Esto persigue un objetivo, y convengamos que lo consigue muchas veces, que es empequeñecer la discusión que toda sociedad debe darse acerca de su presente, de su pasado y de su destino. Arte, educación y política son conceptos entramados y dependientes. Si la educación es vapuleada, es vapuleada la palabra de nuestros niños y nuestros jóvenes y con la palabra sus capacidades, sus sueños y sus derechos. Entonces, la pregunta que todos nos hacemos, pero muy especialmente los escritores, es: ¿debe la literatura erguirse en defensa de la palabra atropellada? ¿Y quién, si no?”.

Esto decía Liliana, y era consecuente, en su literatura y en sus acciones, con lo que pensaba y decía. Por ejemplo, para el ECuNHi, cuando surgió la propuesta de escritores e ilustradores de manifestarnos ante el horror de la represión a una murga poblada de niños, Los auténticos reyes del ritmo, Liliana escribió y donó, desde luego, una bellísima poesía: Los auténticos reyes de la historia, que puede leerse en el libro Hasta la vida.

Recuerdo que entrevisté a Liliana tres veces, dos en Mar del Plata, y una en La nube, en diciembre de 2015. En esa oportunidad, Liliana terminó la entrevista con estas palabras:

“Más allá de cualquier cosa, y de cualquier pensamiento, y de cualquier esperanza o desesperanza que nos generen los días que nos toca vivir, más allá de eso tenemos que empecinarnos como una tribu. Yo estoy con eso, estoy jodiendo mucho con eso porque me parece que por ahí pasa la cosa; la debilidad o la fortaleza. Recordarnos aldea, recordarnos tribu. Para todo. Para lo que venga para bien y para mal”.

Liliana tenía ese sentido de ser, siempre, parte de la tribu. De no olvidarse jamás de los que la rodeábamos. Ella era, quién lo duda, de lo mejor de nuestra tribu de escritoras y escritores comprometidos. Y eso está en sus libros, en su legado».

Laura Leibiker, Directora Editorial de Literatura Infantil y Juvenil de Editorial Norma:

«Conocí la obra de Liliana como lectora varios años antes de tener la oportunidad de conocerla a ella. Leí la Saga de los Confines y quedé deslumbrada por su profundidad, su belleza, su poética y su visión del mundo. Me resultó muy sorprendente pensar que una contemporánea, argentina, pudiera escribir semejante obra. Varios años después, cuando comencé a trabajar en Ediciones SM, la contacté con el sueño de editarla.

Por suerte, Lili siempre tuvo esa cualidad de abrirse al mundo, de aceptar las propuestas, de darse. Así que tuve la posibilidad de editar Cuando San Pedro viajó en tren. Fue muy generosa y abierta a las propuestas durante el trabajo en común. Luego ganó el Premio El Barco de Vapor con El espejo africano; yo fui parte del jurado y, sin saber que era ella la autora de ese manuscrito, volvió a deslumbrarme. Desde Editorial Norma volví a convocarla: allí publicamos su primera obra para los más chiquitos, Simi Tití mira el mundo: había nacido su primer nieto y eso la acercó a los primeros lectores.

Una vez nos reunimos y me contó que uno de sus sueños era viajar para escribir, poner el cuerpo en movimiento y recorrer una ruta para ver qué podía sumar de nuevo a su escritura. Debo reconocer que siempre tuve una enorme debilidad por Liliana, así que a pesar de lo inhabitual del pedido, armamos ese viaje al Norte y así nació su última novela, Elisa, la rosa inesperada. Durante el periplo fue enviándome mensajes de audio, fotos, videos y textos que documentaban la experiencia y hoy forman parte de el blog www.elviajedelilianabodoc.com.ar. Despertar por las mañana escuchando su voz, sus poemas, sus entrevistas fue un sueño. Un modo de conocerla más profundamente… y admirarla aún más.

Para los lectores y las lectoras, su aporte más valioso son sus textos. Su literatura tiene una dimensión enorme: la fuerza de la palabra poética unida a una ética que la acompañó durante toda su vida. Por suerte dejó una vasta obra, con textos para chicos y para grandes; textos que siempre es fascinante leer y releer.

En particular, reabrió (o actualizó) el campo de la épica fantástica local, pero no se quedó allí: abordó varios géneros aportando siempre una luz nueva, un color propio.

Quisiera agregar, además, que como persona fue única. Fue muy generosa con sus saberes y con su tiempo. Siempre tenía disponibilidad para charlar con sus lectores, para visitar una escuela, para participar de un encuentro, para aportar un texto a una editorial incipiente. Era agradecida con sus editores y nunca se negaba a revisar un texto: confiaba en el trabajo colectivo y se dejaba atravesar por las ideas o propuestas de los otros. Era sensible y firme, profunda y sencilla. La extrañamos cada día».   


Fuentes: Página/12, La Nación, Agencia Literaria CBQ, Penguin Random House, El País, Eterna Cadencia, La Tinta.
Agradecimientos: Antonio Santa Ana, Laura Leibiker, Mario Méndez, Random House, Canal Encuentro. Ministerio de Cultura