2 diciembre, 2022

Un gobierno en el que son muchos los que preferirían dejar el cargo

Por José Angel Di Mauro

Mientras a Juntos por el Cambio se le hace cada vez más difícil ocultar sus diferencias internas, el gobierno transita sus días de fuertes estrecheces económicas, con expectativas cada vez más menguadas. Y también con discrepancias que generan alejamientos

La semana de Juntos por el Cambio arrancó con mucho ruido interno; transcurrió así varios días y concluyó del mismo modo. Comenzó el domingo Facundo Manes lanzando ácido sobre la presidencia de Mauricio Macri y concluyó de manera más sutil, pero exhibiendo igual discrepancias internas, en este caso entre la Coalición Cívica y los socios mayoritarios de la principal oposición.

En este último caso fue por el comunicado que pretendían redactar sobre la posición argentina en la ONU en materia de derechos humanos. El gobierno del Frente de Todos dispuso abstenerse respecto de China primero y después sobre Venezuela, pero mientras el partido de Elisa Carrió quería redactar un comunicado citando ambos casos, el PRO, la UCR y el espacio de Miguel Pichetto querían limitarlo al régimen de Maduro. Conclusión: no hubo comunicado.

“Sorprende cómo algunos omiten condenar la vergonzosa abstención argentina con respecto al informe Bachelet sobre China. La plena vigencia de los derechos humanos se defiende siempre, no podemos hacernos los distraídos y tener una posición sesgada, ambigua y oportunista”, se quejó el presidente de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, sin hacer nombres, pero sin dejar dudas de a quiénes se refería.

El caso Manes tuvo previsiblemente mayor difusión. Fue una carga de profundidad del neurocientífico que dejó pasmado a más de uno, incluso dentro del propio radicalismo. Allí hasta hubo bastante enojo por tener que soportar durante varios días una presión del Pro, que llevó al Comité Nacional a emitir un comunicado crítico de la actitud del empático diputado y precandidato presidencial.

Distinta fue la posición del radicalismo bonaerense, que sí se alineó y bancó a Manes, a través de un comunicado que lleva incluso firmas de quienes han estado siempre muy alineados con los socios del Pro.

Se le reprocha al mediático Manes haber cruzado un límite que va más allá de mostrarse crítico respecto de lo que fue la gestión macrista, como habitualmente él ha hecho y que le ha valido el enojo perpetuo del fundador del Pro. En este caso ante el periodista Luis Majul, Manes criticó a Macri con argumentos que utiliza el kirchnerismo, como es la supuesta participación de operadores judiciales en los tribunales y el espionaje interno.

Si bien la situación planteada sirvió para que Facundo Manes repitiera una y otra vez su compromiso con Juntos por el Cambio, siempre ha sido un secreto a voces que él no se siente cómodo con el Pro y que cuando habla de agrandar la coalición va a contramano del pensamiento del propio expresidente, que viene alertando puertas adentro sobre los “peligros” de no ser más estrictos con la selectividad.

La verdad sea dicha, si por Manes fuera estaría muy feliz de encabezar la tradicional Lista 3 del radicalismo. También es cierto que suele arrancar sus campañas tirando del mantel, como cuando al enfrentar a Diego Santilli en 2021 le tiró con munición gruesa a Rodríguez Larreta, afirmando en una radio K que “la Ciudad parece acéfala hoy”, en referencia a la participación del jefe porteño en la campaña bonaerense.

La realidad también indica que si bien el neurocientífico cuenta con un nivel de conocimiento elevado que ya traía desde antes de su desembarco en la política, las encuestas todavía no lo contemplan como un presidenciable con aspiraciones; razón por la cual habría decidido romper el techo de cristal de sus posibilidades dándole pelea al rival de mayor fuste.

Si bien Mauricio Macri aún no ha confirmado cuál será su destino en 2023, él es quien más posibilidades tendría de imponerse en una interna de JxC, de ahí que Manes haya resuelto elegirlo como contrafigura, para potenciar así sus posibilidades. Una estrategia que a priori no lo deja bien parado puertas adentro, donde en los votantes de Juntos por el Cambio no han caído para nada bien sus dichos, pero quienes lo asesoran entienden que solo polarizando así podrá invisibilizar al resto de los precandidatos más taquilleros.

Facundo Manes se autopercibe protagonista de un momento histórico, similar a 1983, y con su discurso se ve capaz de acumular a ambos lados de la grieta. Además, en tiempos de enojo con la política siente que también puede ser la contrafigura de otro outsider como es Javier Milei.

A la misma hora que Manes agitaba el avispero de Juntos por el Cambio, desde Brasil llegaban noticias no esperadas por el oficialismo, que se había preparado para celebrar un triunfo rotundo de Lula en primera vuelta que se convirtiera en un punto de inflexión a partir del cual construir hacia 2023. Sobrevaloraron la precisión de las encuestas y así le fue a un kirchnerismo que sueña con un realineamiento de planetas que pueda recrear parte de la mística de fines de los 2000, cuando la conjugación de una serie de gobiernos “progresistas” les hizo vivir sus mejores años.

Pasan por alto que la economía argentina era mucho más sólida entonces, situación que hoy nuestro país no vive ni por asomo.

Como sea, el oficialismo en pleno se preparó para vivir una epopeya que no fue, organizando una cobertura del aparato oficial y paraoficial en Brasil capaz de darle magnitud al esperado “triunfo holgado” de Lula, con un despliegue que no se condice con las estrecheces que sufrimos por la carencia de dólares.

En efecto, el “dólar soja” rindió los beneficios esperados, pero terminó. Ahora el equipo económico lanzó el “dólar tecno”: facilidades para las empresas de servicios básicos del conocimiento que, a diferencia del beneficio para los productores agropecuarios, no tiene fecha de caducidad. El ministro Sergio Massa espera que el sector exporte el próximo año unos 10 mil millones de dólares, consolidándose como el tercer complejo exportador de la Argentina. Pero la realidad es que para lo que resta del año el sector no proveerá una cantidad de dólares equiparable a lo que dejó la soja.

En el caso del campo, las noticias no son buenas, si se tiene en cuenta la sequía que no da tregua. Datos a tener en cuenta para lo que no va a poder cobrarse el próximo año: el 10% del trigo sembrado en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe ya se perdió como consecuencia de la falta de lluvias en la región, según anticipó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario conocido el viernes. Además, restan 400.000 hectáreas, un 34% del total sembrado en muy malas condiciones que podrían augurar el mismo destino.

La falta de lluvias es tal que solo un 30% de la región superó los 5 milímetros en los últimos meses.

Precisamente es la sequía la que ha mantenido a raya el precio de la carne, que no ha aumentado su valor los últimos meses. Por la falta de pasturas, los ganaderos han estado vendiendo más de lo previsto, con lo que se ha mantenido el precio estable. Ahora bien: si el tiempo mejora para esta última parte del año, esa tendencia se revertiría y el incremento de la carne podría ser del 30 o 40%. Serían malas noticias para Massa, que espera una inflación de septiembre no menor al 6,5%. Se conocerá este miércoles.

La gente no tiene mejores expectativas: un relevamiento de D’Alessio Irol/Berensztein señala que se mantiene el panorama negativo de la evaluación económica actual del país. El 67% espera que la situación económica esté aún peor dentro de un año. El dato llamativo es que entre los votantes del Frente de Todos la visión optimista disminuye 5 puntos.

Previsiblemente, el 93% de los encuestados considera a la inflación como la principal preocupación. Y un dato más, digno de resaltar: el 70% de los encuestados coincide en que no es el momento para eliminar las PASO. Aun entre los votantes del Frente de Todos, esa opinión alcanza al 47%.

Son elementos que sirven para verificar la desconexión entre las preocupaciones de los ciudadanos y sus dirigentes. Atento a ello, alguien desaconsejó al presidente ir al Cine Gaumont cuando el estreno de la película “Argentina, 1985”. Se esgrimieron “razones de seguridad”, pero prevaleció la recomendación de evitar mostrar al presidente en una situación que pudiera ser considerada irritante. Duró poco: el jueves Alberto Fernández fue a ver la película que evoca el histórico juicio a las Juntas Militares. Fue en el Cine Italia de Escobar, y compartió la proyección especial con alumnos de colegios secundarios de la zona.

Fernández venía de recorrer la 59° edición de la Fiesta Nacional de la Flor, en esa localidad. Una agenda demasiado distendida para el presidente de un país en crisis. Justo en un día en el que le renunció la ministra de la Mujer, con duros cargos contra su gobierno por el operativo contra mapuches en Río Negro. Elizabeth Gómez Alcorta fue abogada de Facundo Jones Huala, y este gobierno ha llegado a un punto en el que son muchos los que están pensando en el día después más que en el destino de la administración que integran.

Se prevé que haya próximamente otras dimisiones en un gabinete en el que curiosamente muchos preferirían irse. (parlamentario)

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