29 noviembre, 2022

Weretilneck: Entre la Corte Suprema de Justicia y el voto de los rionegrinos/Por Omar Nelson Livigni

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Luego del triunfo logrado  en el Superior Tribunal de Justicia (STJ)  que lo rehabilitó como candidato con vistas al 7 de abril, revirtiendo el fallo del Tribunal Electoral Provincial (TEP),  Alberto Weretilneck no se concedió ningún descanso y continúa con su trajín por la provincia.

Multiplica sus giras y contactos con la gente tratando de generar un clima triunfalista acerca de las posibilidades de Juntos Somos Río Negro (JSRN), por sobre  los indicadores de las encuestas  circulantes, muchas de ellas  contradictorias.

Observadores imparciales que no simpatizan con el partido gobernante, coinciden que en comparación  con JSRN se aprecia más apagada  la presencia del Frente para la Victoria (FpV) y Cambiemos en los distintos escenarios  proselitistas de la geografía provincial, sin desconocer la importancia de los recursos disponibles de unos y otros.

Weretilneck y su equipo de colaboradores y asesores  son conscientes que en este tiempo que transcurre son vitales   las voces de los jueces de la Nación en el más alto nivel tribunalicio, pero no debe olvidarse motivar a su favor el   voto popular, como acto político supremo e individual de los ciudadanos que juzgan cotidianamente a sus gobernantes.

La plana mayor de JSRN  percibe que  ya esta cumplido el primer objetivo de su proyecto político, haber sorteado los impedimentos jurídicos del ya famoso artículo 175 de la Constitución Provincial, que por lo que se pudo observar pareció servir en materia de interpretaciones tanto para un barrido como para un fregado, con idéntica solemnidad.

Como es de suponer, los arquitectos del proyecto Weretilneck siguen atentamente lo que publican los medios periodísticos nacionales sobre el tema, como la denuncia de un periodista de Clarin de que el gobernador rionegrino se habría jactado ante funcionarios de la Casa Rosada de haber acordado con anterioridad la buena voluntad de los jueces para resolver su candidatura.

Pero sobre todo no quitan la vista de encima a las actitudes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que finalmente decidirá, por acción u omisión, el resultado final del éxito o fracaso del proyecto político de Weretilneck, que hasta hoy goza de buena salud.

Las alianzas, cuyos partidos integrantes ya se habían presentado como cuestionadores de la reelección de Weretilneck en los tribunales rionegrinos, llegarán al alto tribunal optando por vías diferentes.

Cambiemos (UCR, PRO, CC-ARI) y el FpV están presurosos porque se los escuche  en la Corte Suprema.  El oficialismo nacional  presentará un recurso extraordinario ante el Superior Tribunal de Justicia que deberá resolver si lo considera viable, mientras que el FpV decidió evitar el recurso federal por su vía ordinaria y ya recurrió directamente al máximo tribunal nacional  con una declaración de certeza.

Ambas acciones apuntan a lograr la inhabilitación de la candidatura del gobernador Alberto Weretilneck  abogando por la defensa irrestricta de las normas constitucionales  y,  a la vez, eliminar sin riesgos  de la escena a un adversario sobre el que se pronostica un gravitante desempeño electoral.

El FpV, que es el conglomerado decididamente opositor al gobierno provincial, ha cuestionado severamente su gestión y ahora ha sumado críticas al intento  de la “re re”  de Weretilneck. El propio candidato a gobernador Martín Soria lo hizo también en el reciente Congreso Nacional del Justicialismo como en medios de la Ciudad de Buenos Aires, mientras su compañera de fórmula  Magdalena Odarda, ha prometido someter  a juicio político a los magistrados del STJ de Río Negro.

Mientras en el ámbito de la coalición Cambiemos desde la Casa Rosada ocurre lo que bien dice el refrán criollo de que “el tero en un lado pega los gritos y en otro pone los huevos”.

No es un secreto para nadie que los dirigentes macristas del orden nacional  otorgan más chances para el comicio del 7 de abril  en esta provincia patagónica al partido de Weretilneck que al propio Cambiemos -según encuestas propias- para evitar una victoria electoral de Martín Soria.

Las consignas para evitar que el actual intendente de Roca asuma como gobernador a veces son exageradas y hacen recordar al “no pasarán” pronunciado por los republicanos rspecto a los franquistas en la guerra civil española de 1936. Y llama la atención por ser un recurso que nunca se había utilizado hasta el momento en los paréntesis proselitistas de la vida pública provinciana.

Desde esas conducciones, subrepticiamente alientan  la candidatura de la fórmula Weretilneck-Carreras que incidirá en la disminución de votantes del binomio Matzen-Boschi ante la disyuntiva “antisorista” y crudamente anti peronista que se esta proponiendo desde la propia trinchera.

Son los mismos que desde Buenos Aires influyeron decididamente en la resignación de la malograda candidatura de Sergio Wisky, a instancias del jefe de Gabinete Marcos Peña, para imponer a la radical Lorena Matzen, ante la oposición de los dirigentes del PRO,  que aceptaron  con desagrado esa decisión verticalista, con el saldo de heridas abiertas en un importante sector del partido amarillo.

Lorena Matzen cumple sus responsabilidades en la campaña electoral, pero sin ignorar ni desconocer la dualidad de las conductas de algunos propios dirigentes de Cambiemos, vernáculos y porteños, que operan a su espalda, ideólogos de este cuestionable operativo, con una innegable y fuerte sobrecarga de hipocresía.

Algunos de estos movimientos estratégicos pueden concretarse en General Roca, donde se estaría conversando para constituir una coincidencia “municipal” entre radicales y “albertistas” para alinearse electoralmente para ir por la comuna.

Hay que tener en cuenta que Gerardo Blanes, conocido dirigente y docente de la región, era propuesto por la UCR como su futuro candidato a intendente de General Roca y hoy es primer candidato a legislador provincial de JSRN, por el  Alto Valle Centro.

Una variante similar ya se habría acordado en El Bolsón, entre el intendente de localidad Bruno Pogliano, jefe local de JSRN y el titular de la UCR local,  Oscar Romera, para arribar juntos a la comuna y no dividir los votos.

Cabe preguntarse si los casos de General Roca y El Bolsón son solo coincidencias en vista de las elecciones municipales ¿o tienen una aplicación hoy mismo en el marco de la campaña a gobernador de JSRN?

Otro caso, al que se lo podría calificar de inédito, ocurrirá en Campo Grande. Allí el único partido que presentó lista para las elecciones municipales, que se realizarán una semana  después del 7 de abril, fecha de los comicios provinciales, es el PJ con el sello del FpV. Tiene como candidato al legislador enrolado en el sector “pichettista”, Ariel Rivero, de fuerte predicamento en la zona.

¿Cómo se entiende que ni Cambiemos, ni JSRN, ni ningún otro partido o alianza presentara su boleta?  Se sabe sí que el gobierno provincial construirá  allí obras de infraestructura para irrigar unas 1800 hectáreas que transformarán la economía del área.

Pero más allá de estas sorprendentes realidades, -hay otras que se dejarán para la próxima edición de esta panorama periodístico- la dirigencia política y el gobierno provincial observan con detenimiento el proceder de la Corte Suprema, especialmente en su interpretación rápida ante los recursos presentados por la oposición rionegrina para otorgar  claridad jurídica a los casos presentados y previsibilidad al cronograma electoral.

¿Se podrá conocer la decisión de la Corte antes del 7 de abril? Esa es la clave de bóveda de este complejo capítulo político institucional que viven en estos días los rionegrinos por primera vez desde 1958.  (APP)

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