sáb. Jul 20th, 2019

Weretilneck: Hacia la consolidación del poder/Por Omar Nelson Livigni

El pasado 7 de abril  el gobernador Alberto Weretilneck resultó el gran elector y ganador del comicio consolidando el poder político que viene ejerciendo desde hace ocho años, aún sin figurar en la boleta electoral por haber sido invalidado a una nueva candidatura por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Tal vez el hecho más significativo de ese proceso haya sido superar sobre la marcha ese inconveniente de tener que reemplazar su nombre  por el  de Arabela Carreras en el primer lugar de la fórmula,  sin que se resintiera al resultado del comicio. 

Tal vez, como se aconseja en las artes marciales, haber aprovechar la fuerza del adversario en su propio beneficio. 

Además exhibió la fortaleza del partido Juntos Somos Río Negro (JSRN) que resultó victorioso en las principales ciudades, a excepción de General Roca, Cervantes y Sierra Colorada, en 36 localidades sobre 39, y en casi todas las comisiones de fomento, 30  sobre 33. 

Weretilneck, desde que ascendió desde el nivel municipal donde cumplió dos período como intendente de Cipolletti  a vicegobernador del extinto Carlos Soria, ha venido provocando sorpresas que la clase política provinciana parece no haberlas justipreciado en su momento. Sucedió cuando se apropió funcionalmente de aquel gobierno justicialista, dando claras señales de advertencia en cuanto a que no había llegado a Viedma para cumplir las tareas administrativas de los interinatos. 

Ocurrió lo propio después cuando en 2015 disputó junto a Pedro Pesatti la gobernación contra la fórmula Miguel Pichetto-Ana Piccinini y obtuvo alrededor del 52 por ciento de los votos emitidos. 

Seguramente ahora su performance cumplida contra Martín Soria y Magdalena Odarda,  prácticamente idéntica a la anterior en los guarismos y en lo geográficamente homogéneo del sufragio, habrá llamado la atención: se trata de un gobernador que piensa en establecer un capítulo hegemónico de más de veinte años. 

No se trata de ninguna novedad y hay otros casos en el país. 

Pero estas reflexiones ya las hacía Nicolás Maquiaveloo cuando le reiteraba al príncipe  Borgia  que los políticos primero luchaban por alcanzar el poder, y después  conservarlo todo el tiempo posible, seguramente lo mas difícil.

En este aspecto en la proyección de su proyecto político Weretilneck se aseguró la mayoría de la legislatura con 28 legisladores -en su gran mayoría no peronistas- sobre un total de 46, a un paso  de obtener la mayoría especial cuando se aborden temas sobre los que la constitución establezca esos requisitos. 

Otro elemento para tener en cuenta es la decisión del gobernador -su presidente- y su equipo de colaboradores de transformar y modernizar el partido  oficial JSRN, en un verdadero instrumento, similar en su mega estructura al Movimiento Popular Neuquino (MPN). 

Se aspira a convertirlo en la representación misma de la provincia y punto de referencia, tal como lo hicieron los hermanos Felipe y Elías Sapag en 1965 con el MPN en la vecina provincia patagónica. 

Habrá desde allí convocatoria de los distintos sectores de la comunidad para obrar como una fragua de nuevos dirigentes tal como se hizo promocionando a figuras del gobierno. 

El propio Weretilneck, el vice Pedro Pesatti y el ministro  Luis Di Giácomo son quienes más rescatan la idea y la bandera del federalismo de JSRN y la autonomía  en defensa de los intereses de la provincia. 

El gobernador necesita esa plataforma para confrontar con fuerza y ventajas con la oposición y llegar a una banca en el Congreso para hacer oír su voz en el ámbito nacional. 

¿Es arriesgado imaginarse que Weretilneck albergue “in pectore” la intención de disputar en Río Negro la gobernación para el período 2023-2027? Como dirían los griegos, “eso está en la naturaleza  de las cosas”. 

Mientras  se cumple todo el proceso de transición entre Weretilneck y la gobernadora entrante Arabela Carreras, para este tramo de ocho meses hasta la entrega del mando gubernativo en diciembre, JSRN ya ha centrado toda su atención en las inminentes elecciones de intendentes y concejales en 14 municipios y una treintena de comisiones de fomento. 

En el Frente para la Victoria (FpV) Martín Soria está afrontando quejas y reclamos de algunos sectores internos por diferencias en el armado político y por una campaña electoral poco convincente. 

Además la aparición del senador Miguel Pichetto anunciando la constitución en Rio Negro del Peronismo Federal y la presentación de sus propios candidatos en las próximas elecciones parece colisionar con el proyecto de unidad que Soria viene construyendo, abriendo el PJ  a los distintos sectores. 

Pero el adversario que parece más inerme es la coalición Cambiemos donde por un lado en la UCR hay dirigentes que quieren retirarse del acuerdo y volver a la tradicional lista 3. 

A la vez en el PRO se analiza, la deserción de dirigentes en la campaña electoral, que además trabajaron por el “voto útil”, perjudicando a la candidata Lorena Matzen. 

En este clima de anarquía y por la pésima imagen del presidente Macri en la región, ya se sabe que algunos dirigentes han constituido alianzas locales que evitarán utilizar el nombre de Cambiemos, empleando alguna otra denominación como “Vamos por Darwin” o “Vamos por Mainqué”, etc. Y  otras  concurrirán a elecciones con la lista  del radicalismo. 

En el caso  del intendente Aníbal Tortoriello de Cipolletti no irá con el radicalismo como estaba previsto por tener un enfrentamiento irreversible con el titular del comité local y sí será el candidato con una coalición local integrada por el PRO  y la CC/ARI. 

En la Municipalidad de General Roca, por carta orgánica no tiene reelección Martín Soria y en su reemplazo por el FpV la candidata será su hermana, la actual diputada nacional María Emilia Soria. 

En JSRN el candidato sería Gerardo Blanes, actual rector del IUPA (Instituto Universitario Patagónico de las Artes) y legislador electo del oficialismo. (APP)FacebookTwitter